Allende Guadarrama

Un blog de Antonio Sáenz de Miera

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Sólo con la recuperación del orgullo de pertenencia y del sentido del trabajo y del esfuerzo, se podrá hacer frente a la actitud de indolencia, conformismo y desánimo existente en algunos sectores de la población extremeña…

Club Senior de Extremadura

Venía de San Martín de Trevejo en la Sierra de Gata, entre las Hurdes y la frontera de Portugal, donde, convocados por Julián Barriga habíamos estado hablando del presente y del futuro de esta tierra. Seguimos viendo carteles del programa FEDER que anuncian la colaboración de la Unión Europea en diversos proyectos de “desarrollo” cuando el resto de las regiones españolas han quedado ya afortunadamente fuera de estas ayudas. He entrecomillado con intención el término desarrollo y pido a mis lectores que echen un vistazo a la fotografía que encabeza estas líneas y saquen sus propias conclusiones.

Seguimos enterándonos de que los datos del PIB continúan situando a Extremadura en la última posición entre las comunidades Autónomas y de que la lacra de la emigración no cesa. Nos consolamos diciendo que el PIB no lo es todo, “no mide lo que da verdadero sentido a nuestra vida” dijo Robert Kennedy en el 68 y es verdad, pero no se pueden obviar las lecciones de la economía.

Con todo, es más que evidente -la misma reunión de esos jubilados exigentes cultos y preparados lo demostraba- que una cierta visión del pasado, cultivada por unos y alimentada por otros, desvirtúa y, en cierto modo, oculta la realidad del presente de esta región que está tratando denodadamente de salir adelante.

toñoDe la sierra de Gata venía y llegué a Cáceres. Pronto me fui a dar una vuelta por la ciudad antigua para reavivar recuerdos; hacía tiempo que no recorría sus calles  y sus plazas para mi tan familiares. Decidí acercarme a Atrio: confiaba en poder hablar con Jose y con Toño los dos artíficies de este milagro y tomarme un Dry Martini. Hablo de milagro porque lo cierto es que no encuentro una palabra que mejor lo defina. Es un milagro pero es también una señal que indica una dirección posible. Sí, me decía, los datos pintan mal, algunas cifras nos siguen hablando de lo mismo, pero aquí está el nuevo Atrio, miembro de “Relais Chateaux”, levantado contra viento y marea en el lugar más emblemático de Cáceres. Los que han logrado sacar adelante ese proyecto para algunos imposible, han sido dos extremeños que han salido al mundo, han abierto los ojos, han inventado, se han arriesgado, han creado, han innovado. Se han movido y aquí se han quedado.

Disfruto conversando con ellos: todo va bien, me dicen. Hubo por supuesto momentos que lo pasaron mal: incomprensión, críticas, trabas administrativas… Luís Mansilla, uno de los arquitectos me comentaba con frecuencia que la lucha con la Administración era agotadora y que en algunos momentos habría tirado la toalla. De esto, de los fundamentalismos y la cerrazón administrativa se habló también y mucho en San Martín de Trevejo.

Les hablo del “milagro” conseguido. Eso no es del todo cierto, me dicen: “los milagros no se pueden explicar y Atrio tiene su explicación, su historia”. Ha sido resultado del esfuerzo, de la imaginación, y del talento de unos extremeños. Eso soy yo quien lo dice; ellos insisten sobre todo en la perseverancia. He seguido su trayectoria desde que empezaron con su restaurante en el Cáceres moderno y puedo dar fe de ello. Llega el Dry Martini; está perfecto y le pido al sumiller la receta para disfrute de mis lectores. Brindo con ellos por Atrio, por este ejemplo de éxito que no termina, que se esmera por hacer bien las cosas, por mejorar cada día. El buen criterio y la pasión de Jose y Toño no está en el PIB, pero lo que hacen es también economía.

No he nacido aquí pero es igual, lo saben bien mis amigos de Extremadura. Su paisaje natural y humano forma parte de mi biografía personal y sentimental. Durante una larga etapa de mi vida tuve ocasión de vivir de cerca la realidad extremeña, de comprobar la riqueza de su capital humano: gente seria y entregada, deseosa de hacer bien las cosas y de arrimar el hombro por la modernización y el despegue económico y social de su tierra. Son así pero a veces puede tener uno la impresión de que no lo saben y ahí, en esa diferencia entre lo que los extremeños son y lo que en el fondo piensan que son está el origen creo yo de la atonía que en ocasiones se puede percibir en la región. En San Martín de Trevejo los Seniors hicieron un buen diagnostico de la situación y dijeron lo que había que hacer. Si he traído hoy aquí el ejemplo de Jose y Toño es porque creo que lo han hecho.