Allende Guadarrama

Un blog de Antonio Sáenz de Miera

murga-politica

«La vida es muy dura y ya tenemos bastantes complicaciones como para que los políticos nos la compliquen aún más…”

 Enrique Vila Matas

 

 

 No he estado nunca en la política activa ni he tenido responsabilidades en la administración pública, pero sí creo haber sentido siempre una preocupación genuina por la cosa pública, por el interés general, por el bien común. Despreciar la política es a mi juicio una temeridad, un grave error. Diría incluso que es suicida. Quiero dejar esto bien claro antes de mostrar mi hartazgo por la murga política que estamos sufriendo los ciudadanos españoles en los últimos tiempos.

Es una murga constante, insistente, pertinaz. Nos la dan y nos la damos. La murga de las obsesiones de cada día que contaminan nuestras conversaciones aunque no lo queramos. La murga de esos insoportables tertulianos que no podemos dejar de mirar y escuchar porque repiten con estrépito y osadía indocumentada lo que pensamos, o creemos que pensamos, o justo lo contrario. Nos irritan tanto como nos excitan. Esas anécdotas, no más que anécdotas, que se trata de elevar a categorías, esas noticias de última hora que se tapan unas a otras. Todos pendientes de estar a la última noticia, esa que lo cambia todo y, en realidad no cambia nada, es más de lo mismo. No paran, no paramos, es un sin vivir que no conduce a ninguna parte. Me irrita y me desazona comprobar la forma en la que entramos en ese juego: nos tragamos todo lo que alimente nuestra opinión, nuestra indignación, nuestro gesto adusto.

Yo quiero salir de ahí, claro, pero no es tan fácil como pueda parecer. El espectáculo mediático que se ha creado nos atrapa. Hay que estar al día como sea si uno no quiere ser tratado de ignorante en las inevitables y tediosas conversaciones sobre lo mal que van las cosas (decir algo diferente es ya impensable). Lo que  suelo hacer es aprovechar mis ratos de gimnasia para ver la tele en las pantallitas de los modernos aparatos que han instalado en el Casino. Me cuelgo unos viejos auriculares que me hacen parecer un astronauta del siglo pasado, y me dispongo a zurrarme de lo lindo para mantenerme en forma en lo físico y, en la medida de lo posible, en lo “político”. En fin, que me castigo un poco por todos los lados posibles….

Estaba un día de estos a punto de acabar mis quince minutos de bicicleta, sin apenas darme cuenta, cuando un presentador de la sexta anunció una pausa recomendando vivamente no abandonar el programa “porque iban a dar una noticia muy importante”. Era un “cebo”, así lo llaman… Me quedé con la intriga, completamente “encebado”, crédulo y expectante. Lo mismo ya hay pacto, el que queremos o el que no queremos, que sé yo… Seguí pedaleando esperando que llegara el momento de esa noticia trascendental. La pausa duró más lo que mi carácter nervioso y mis rodillas podían soportar. Estaba a punto de pasarme a la elíptica cuando, en medio de un cierto misterio, conectaron con Soto del Real: la gran noticia era que el fiscal había decretado la libertad de los “titiriteros”. En seguida, anunciaron la aparición de Esperanza Aguirre que iba a hacer unas declaraciones al respecto. Me fui a la elíptica. Parece que no avanzamos, que no tenemos remedio…

Pero lo peor quizás de la murga política actual, es que está envenenando las relaciones sociales y dando lugar a brotes de intolerancia a los que ya no estábamos  acostumbrados en nuestro país. Habrá que tener cuidado porque esta deriva puede ser peligrosa: se empiezan a decir y a oír cosas que nos deberían de alertar. La política en su versión más mezquina puede llegar a desatar las más bajas pasiones y eso hay que evitarlo a toda costa. Hay que alejarse lo más posible de esa perversa e insana saturación de noticias y de comentarios que nos está llevando a perder el equilibrio y el buen sentido. Tenemos sitios más acogedores y estimulantes a los que acudir, en los que refugiarnos. Vila Casas en una entrevista de la que he sacado la cita que encabeza esta entrada, recomienda la literatura: “Es lo mejor de la vida a condición de que la vida sea lo mejor de la literatura” dice el escritor catalán. No está mal como opción, pero hay también otras: el cine, la montaña, el arte, los paseos y hasta la filatelia o los bolos. Da igual; lo importante es tomar distancia y distraerse un poco para luego volver al mundo de la política con una mirada nueva, más sabia, menos contaminada. Se lo digo a mis amigos pero no me hacen caso: siguen erre que erre pendientes de la murga y así les va.