Allende Guadarrama

Un blog de Antonio Sáenz de Miera

B36

“La anarquía es la más alta expresión del orden”

 

Eliseo Reclus

 

Sigo con mis entrevistas para el programa «Relectores» de la Fundación Sánchez Ruperez. Estoy disfrutando mucho con esta experiencia de «entrevistador» tan novedosa para mi. Me encuentro con gente amiga, interesante y culta, para hablar de libros -que es lo mismo que hablar de todo lo divino y de lo humano-. Además, como ya van comprobando mis lectores, me gusta contarlo, compartirlo. Hoy voy a escribir sobre   mi conversación con Luis M. Linde gobernador actualmente del Banco de España. Aquí está el resultado de la entrevista y os recomiendo vivamente que la dediquéis unos minutos. Me lo agradeceréis: os ayudará a descubrir facetas poco conocidas de este gobernador prudente que suele hablar poco de él, pero que sabe de libros. Sus lecturas, le retratan y sale, creo yo, bien parado.

Linde formó parte del colectivo que bajo el nombre de “Juan Ruiz” publicaba artículos en el diario Madrid en defensa de las libertades y la democracia en los comienzos del post franquismo. Es hombre sencillo, inspira confianza, pero no sé si me pasé al preguntarle, nada más comenzar la entrevista, si entre los libros que había sobre su mesa estaban algunas obras de Balzac: “Eugenia Grandet”, por ejemplo, la gran novela sobre la avaricia; o “Papá Goriot”, sobre la codicia y la ambición. Me puse un poco estupendo, lo sé, pero era lógico: íbamos a hablar de libros y él era el responsable del gran Banco del país.

¿Y por qué no «El banquero anarquista, de Pessoa»? me replicó Linde. Y entonces me doy cuenta de que me lleva dos cuerpos de ventaja. Me recomendó su lectura y me dijo también que el tenía publicada una reflexión sobre esa obra en «La Revista de Libros» en la que él colaboraba habitualmente. Leí el artículo de Linde. Me hice con el libro de Pessoa. Me enteré de que lo escribió en 1922. Dicen que es un cuento de raciocinio, al estilo de los de Chesterton y Poe. Algunos llegan a decir, cuenta Linde, que se trata de una broma. Desde luego, suena a una especie de sofisma financiero, un oxímoron. ¿Un banquero anarquista? Lo cierto es que me ha fascinado su lectura. Tanto como para escribir esta entrada y recomendar a mis amigos que no dejen de leer el cuento de Pessoa. O sea, dos deberes para hoy, la entrevista el cuento.

Parece que el poeta portugués anticipó lo que sería la tiranía y el fracaso de la revolución rusa y del colectivismo comunista. El protagonista dice que él, un banquero, es un auténtico anarquista en la teoría y en la práctica. Lo dice y lo razona, lo argumenta, y cuenta como llegó a esta sorprendente conclusión. Él no es un anarquista de los que ponen bombas, es un anarquista de verdad. Ya que no es posible conseguir la libertad de todos, de toda la humanidad, acabando con todas la “ficciones sociales”, dinero incluido, el personaje opta finalmente por alcanzar la libertad él mismo, como individuo, y se pone a trabajar esforzadamente para acaparar dinero y riquezas. Se hace banquero, especula, se hace con una fortuna. El dinero le da la libertad, le libera todo poder, de todo gobierno. Le libera del propio dinero, esa ficción social, esa tiranía. Hace lo que quiere, es libre, no tiraniza a nadie, es un anarquista perfecto.

Es una broma, creo yo, o no, no estoy seguro. En cualquier caso es una broma muy seria, que te lleva al absurdo de los razonamientos más exigentes, esos que te acaban colocando en el extremo de lo posible. Incluso después de varias lecturas, comenta Linde en su artículo, no te abandona una cierta perplejidad. Llegas a preguntarte, si tu mismo no eres también un poco o un mucho anarquista. A mí, por no irme ahora más lejos, no me gusta el poder, ni me entusiasman los gobiernos y me producen rechazo muchas convenciones sociales, ficciones las llama Pessoa, pero ¿a quien no le ocurre los mismo? No me gusta que nadie me diga lo que he de hacer o decir, pero, en el fondo, soy una persona razonable y disciplinada. Como lo era sin duda ese banquero pessoiano pero yo con menos dinero. Tenemos que convivir, tenemos que ponernos de acuerdo, tenemos que aceptar las “ficciones sociales”–sin pasarnos, diría yo- para que las cosas funcionen…

Decía Sartre que el “infierno son los otros”. Pero el infierno está también, y sobre todo, dentro de cada uno de nosotros. No me imagino a un banquero anarquista, tanto como a un Papa que no crea en Dios. O quizás sí, quizás sí pueda hacerlo. La vida no para de darte sorpresas. Para empezar, Linde, el gobernador del Banco de España, me recomienda “El banquero anarquista” para que yo siga leyendo y escribiendo. El cuento de nunca acabar. Los extremos se tocan.